“End of the month, end of the world”

El 20 y 21 de mayo pasados se celebró en París el Foro de OCDE “World in eMotion” en torno a una apuesta central: la creación de un progreso más inclusivo, sostenible y dignificante donde las políticas se encuentren con las emociones y los sueños de la gente.

En este marco, tuvo lugar la sesión “End of the month, end of the world”, en la que diferentes actores conversaron sobre la urgencia de hacer una transición ecológica rápida y efectiva para sobrevivir. Algunos puntos para resaltar de este encuentro son los siguientes:

  • Uno de los principales desafíos que enfrentan las generaciones actuales es transformar el actual sistema y orden de las cosas drásticamente. En relación con el cambio climático, la población reclama acciones más rápidas y decididas, mientras vemos que sus impactos son reales y no hacen distinción entre países ricos y pobres.
  • El problema no es necesariamente la ausencia de políticas, de hecho, algunas están siendo efectivas. Pero se necesitan ser más rápidos y efectivos y, sobre todo, trabajar tanto a nivel interno de los países como en una cadena global.
  • En un contexto de incertidumbre económica, las clases medias van perdiendo la capacidad de movilidad social que alguna vez se les prometió. Esto, que está vinculado con una cada vez mayor flexibilidad laboral, la irregularidad en los ingresos y la dificultad de mejorar la calidad de vida hacen de la justicia una prioridad y no el medio ambiente.
  • Uno de los asuntos más graves es que en el proceso muchos están siendo dejados atrás (como la clase media trabajadora). Por otro lado, es fundamental reconocer que las élites políticas y económicas no pueden seguir ajenas al problema.
  • Lo anterior muestra que para lograr una transición verde debe haber también una transición justa. Lo cual implica, entre otras cosas, retomar sistemas de bienestar que den seguridad a la gente, que cambien su pesimismo por optimismo, que les hagan creen que el cambio es posible y que por ello vale la pena hacer algunos sacrificios.
  • Y esto implica generar otra forma de política. Evitar la polarización y superar las mutuas desconfianzas porque la solución del problema no la tiene un solo actor o sector y porque entre todos debemos buscar la solución.
  • La transición es costosa económicamente y necesita una alta financiación para invertir en innovación, para introducir otras tecnologías en el ciclo de producción, para formar otras habilidades, para generar las coberturas sociales que requiere y demanda la gente.
  • Dado esto, uno de los planteamientos de fondo es la necesidad de garantizar mayores ingresos a la clase media para que los gobiernos puedan recolectar un “impuesto verde”, así como asegurar sus necesidades de salud, vivienda y educación para liberarlas de la presión económica.  
  • Dado el costo político que esto supone para los gobiernos y, en consecuencia, la dificultad de que tomen medidas en este camino se hace también necesario empujar la financiación de la transición por parte de otros actores y, especialmente, de las élites económicas.
  • Hablamos acá también de un asunto cultural, de un pesimismo profundo frente a una economía que parece no ser predecible ni generadora de bienestar y frente a gobiernos e instituciones que no se cree vayan a actuar de forma efectiva y sin dejar por fuera a la gente común.
  • Por ello, se necesita también una comunicación apropiada que genere empatía y presente soluciones, tanto como una transformación social y económica que permita a las personas sentirse confiadas y cómodas.

Porque tres de los grandes retos que se expusieron en esta conversación tienen que ver con lograr que todos estemos de acuerdo en que el cambio climático es real y es un gran problema; con que estemos dispuestos a hacer algunos cambios y sacrificios para solucionarlo; y en restablecer la confianza en que los gobiernos actuarán de forma efectiva y justa.

Para más información:

http://www.oecd.org/forum/home/
http://www.oecd.org/forum/programme/#!142043

¿EN QUÉ ESTÁN LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS JÓVENES?

En Iberoamérica 1 de cada 4 personas tiene entre 15 y 29 años. Son más de 162 millones de jóvenes, de las cuales el 49% son mujeres, el 6% indígenas y el 15% afrodescendientes. Todas y todos tienen un papel central en la posibilidad de alcanzar el desarrollo sostenible en la región. Pero para ello, es necesario que fracturemos las barreras que truncan sus trayectorias de vida y garanticemos sus derechos, sin discriminación. A continuación, hacemos un rápido mapeo de su situación actual en lo relacionado con algunos Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-.

ODS 1 – Fin de la pobreza

Entre 2002 y 2016 la tasa de pobreza entre jóvenes en América Latina pasó de 44% a 31%, reduciéndose 13 puntos porcentuales. No obstante, actualmente 1 de cada 3 jóvenes vive en hogares pobres y 1 de cada 10 en condiciones de pobreza extrema, con acceso limitado a servicios públicos de calidad, tasas de ahorro muy bajas y pocas perspectivas de movilidad social.

Es de señalar que el índice de feminidad de la pobreza ha tendido a aumentar en los últimos años; así, por ejemplo, mientras que a nivel mundial hay 122 mujeres de 25 a 34 años que viven en hogares extremadamente pobres por cada 100 hombres del mismo grupo de edad, esta proporción se eleva en la región a 132 por cada 100 hombres. Además, la pobreza extrema vivida en territorios rurales se ha mantenido por el doble de la vivida en territorios urbanos, durante más de 20 años. Así, por ejemplo

ODS 2 – Hambre cero

En América Latina, el número de personas subalimentadas llegó a 39,3 millones en 2018 -lo que representa el 6,1% de la población total-, aumentando por tercer año consecutivo. La desigualdad económica y social aumenta los niveles de hambre, obesidad y malnutrición, lo que afecta especialmente a mujeres, indígenas, afrodescendientes y familias rurales. Así, por ejemplo, el 8.4% de las mujeres viven en inseguridad alimentaria (frente a un 6.9% de los hombres) y en 10 países el 20% de la niñez más pobre sufre 3 veces más la desnutrición crónica que el 20% más rico.

ODS 3 – Salud y bienestar

En América Latina y el Caribe el 7% de jóvenes muere por suicidio (es la tercera causa de muerte), siendo 3 de cada 4 los hombres jóvenes que lo hacen.

La región, además, tiene la segunda tasa más alta del mundo de embarazos en adolescentes: la tasa mundial es de 46 nacimientos por cada 1000 jóvenes de 15 a 19 años, mientras que en la región es de 66.5 nacimientos por para 1000 jóvenes. Anualmente, el 15% de los embarazos en la región son en adolescentes menores de 20 años y 2 millones de niños/as nacen cuando sus madres tienen entre 15 y 19 años.

Así, aunque en los últimos 30 años la fecundidad total –el número de hijos por mujer- ha disminuido, las tasas de fecundidad en las adolescentes se han reducido ligeramente y es la única del mundo con una tendencia ascendente en menores de 15 años. Además, las muertes perinatales son un 50% más altas entre recién nacidos de madres menores de 20 años que de madres en 20 y 29 años; y la mortalidad materna es una de las principales causas de muerte en las jóvenes de 15 a 24 años: solo en 2014 fallecieron cerca de 1900 jóvenes por problemas de salud durante el embarazo, el parto y el posparto.

Finalmente, en términos de salud y bienestar, es importante señalar que las jóvenes de 15 a 24 años son 50% más propensas a contraer el VIH que los hombres de la misma edad.

ODS 4 – Educación de calidad

Entre 2002 y 2014, el porcentaje de jóvenes de 20 a 24 años que completaron la educación secundaria en América Latina aumentó de 39.9% a 55.6% para hombres y de 44.1% a 61.2% para mujeres. Si bien esto es positivo, aún existen disparidades persistentes en las tasas de finalización de la escuela secundaria según el nivel socioeconómico, el lugar de residencia y la raza / etnia.

Así, por ejemplo, el 63% de estudiantes del quintil de ingresos más bajo cursa educación secundaria, frente al 89% del quintil más elevado; de los primeros, solo el 10% se gradúa y continúa con la educación terciaria, frente al 49% de los segundos. Igualmente, solo el 62% de los jóvenes que viven en áreas rurales están matriculados en educación secundaria, frente al 80% que residen en áreas urbanas.

ODS 5 – Igualdad de género

En América Latina y el Caribe el 21% de las mujeres entre 15 y 49 años declaran haber sufrido violencia física o sexual a manos de su pareja en los últimos 12 meses. Así mismo, el 29% de mujeres entre 20 y 24 años estuvieron casadas o en una relación estable por primera vez antes de los 18 años y el 7% antes de los 15 años.

Esta también es la única región en la que el uso de internet por parte de las mujeres supera al de los hombres: 67% frente a 65%.

En España, el 70% de personas gitanas mayores de 16 años no ha completado sus estudios de primaria y, aunque el 95% de los niños romaníes ya están escolarizados, solo un 2% accede a la universidad. Un detalle importante: el 80% de las personas gitanas que logran este acceso a la educación superior, son mujeres.

ODS 7 – Energía asequible y no contaminante

En relación con los cambios en el mundo del trabajo: descarbonizar el sistema energético significará pérdidas de empleo en los sectores relacionados con los combustibles fósiles y aumentos en los de las energías renovables. Según OIT, a nivel global, la relación es de 1 a 4 ( se perderán 6 millones de puestos de trabajo y se crearán unos 24 millones de empleos.

ODS 8 – Trabajo decente y crecimiento económico

En América Latina y el Caribe, 1 de cada 5 jóvenes no estudia ni trabaja con remuneración, especialmente mujeres jóvenes que realizan tareas domésticas y de cuidado no remuneradas. Así mismo, el empleo juvenil se caracteriza por ser inestable e informal, sin acceso a la protección social y con salarios por debajo del mínimo nacional.

Las tasas de desempleo juvenil son entre 3 veces más altas que las tasas de desempleo de adultos (11,2% vs 3.7%), lo cual no ha cambiado en las últimas décadas y afecta especialmente a las mujeres jóvenes. En este sentido es importante señalar que, sin embargo, en la región, desde la década de los ochenta, se han incorporado más de 70 millones de mujeres a la población activa y desde 1997 esta tasa de actividad de mujeres entre 25 y 54 años aumentó de un 57% a un 68%.

ODS 9 – Industria, innovación e infraestructura

A nivel mundial, las mujeres ocupan el 28.8% de los puestos de investigación. Sin embargo, América Latina ha logrado la paridad de género aproximadamente en 1 de cada 5 países; así, en la región el 57% del personal de investigación son mujeres y en algunos países esta cifra asciende a un 55%.

ODS 10 – Reducción de las desigualdades

América Latina es la región más desigual del planeta. La desigualdad que afecta a la juventud es multidimensional y la juventud es una experiencia durante la cual las desigualdades pueden ampliarse o reducirse, especialmente si se garantiza o no una efectiva transición de la escuela a la vida laboral. Esto está permeado por patrones socioculturales relacionados con una cultura de privilegio que normaliza las jerarquías sociales y el acceso desigual a los bienes y servicios.

ODS 11 – Ciudades y comunidades sostenibles

Las ciudades del mundo generan 60%-80% de los gases de efecto invernadero. Además, la mitad de la humanidad vive hoy en ciudades y seguirá en aumento (en 2050, 9 de cada 10 personas residirán en ciudades), mientras que la población joven de las ciudades ha pasado de un 77% a un 81% en tan solo 10 años. No obstante, actualmente, la gran mayoría de ciudades tiene entre 30 y 70 personas mayores de 60 años cada 100 menores 15 años; en 2050 ese rango será 80 – 180 y la población por encima de 60 años se habrá triplicado.

En América Latina, con uno de los niveles de urbanización más altos del planeta (supera el 80% mientras que el promedio global es 55.3%), aproximadamente un 25% de la población vive en asentamientos informales y ello crecerá a 160 millones de personas para el 2020. Asimismo, el 75% la vivienda producida anualmente es informal y el déficit de vivienda cuantitativa (número de familias que no la poseen) es cercano al 37%.

Por otra parte, cerca de 30 millones de jóvenes viven en zonas rurales, representando el 25.3% de la población rural y el 19,6% del total de jóvenes. Asimismo, en África subsahariana, América Latina y Asia, más del 27% de los agricultores son mayores de 55 años, mientras que el 40% de la población mundial tiene menos de 25 años.

En este escenario, aunque la población indígena sigue siendo mayoritariamente rural (61% en Brasil y el 79% en Colombia y Ecuador), cerca del 60% residía en zonas rurales en 2000, mientras que en 2010 se había reducido a casi el 50%. Asimismo, el 20% de la población afrodescendiente reside en áreas rurales (con excepción de Brasil), lo que representa 1/3 de la población rural de la región.

ODS 13 – Acción por el clima

América Latina y el Caribe es una región especialmente vulnerable a los efectos del cambio climático debido a su ubicación geográfica, clima, perfiles socioeconómicos, demográficos e institucionales; además, sus ecosistemas ricos y frágiles se ven amenazados por las emisiones de carbono y la brecha de emisiones no resueltas. Y esto afecta de manera especial a juventudes indígenas, afro y mujeres jóvenes.

Un punto crítico tiene que ver con la migración forzada. ACNUR indica que, en 2018, el 29%-32 % de los nuevos desplazamientos internos son atribuibles a inundaciones y sequías. Y el Banco Mundial advierte que 140 millones de personas de Asia del Sur, América Latina y África Subsahariana serán obligadas a migrar internamente para el 2050.

Por otra parte, en la región iberoamericana, el 47% de las emisiones regionales provienen de la agricultura. Es vital adoptar medidas de adaptación y mitigación, teniendo en cuenta que esta representa cerca del 5% del PIB de América Latina y un 23% de las exportaciones regionales; y que emplea cerca de 1.000 millones de personas (muchos de ellas jóvenes).

ODS 16 – Paz, justicia e instituciones sólidas

América Latina y el Caribe es la región más violenta del mundo, con una media de 24 homicidios por cada 100 mil habitantes (más del doble del promedio global). En este escenario, más de 45.000 jóvenes de 15 a 24 años mueren por homicidio anualmente, lo que significa el 24% del total de muertes (es la principal causa de muerte). 9 de cada 10 hombres jóvenes que muere, fue víctima de homicidio. Y el 60-70% de estas muertes involucran armas de fuego.

Fuentes:

https://www.everywomaneverychild-lac.org/rostros-de-las-americas/
https://www.everywomaneverychild-lac.org/wp-content/uploads/2018/10/PANORAMA_FAO_LAC_2018.pdf
https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2017/10/05/ciudades-del-futuro-en-america-latina
https://oij.org/personas-gitanas-por-la-visibilidad-contra-la-exclusion/
https://oij.org/jovenes-y-derecho-a-la-vida/
https://oij.org/wp-content/uploads/2017/10/1.-S%C3%8DNTESIS-INVESTIGACI%C3%93N.pdf
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43513/1/LEO2018_es.pdf
http://www.fao.org/3/CA2127ES/ca2127es.pdf
http://www.bancomundial.org/es/topic/poverty/lac-equity-lab1/overview
https://www.onu.org.ar/stuff/ONUMujeres2018-report.pdf

CAMBIO CLIMÁTICO Y DESARROLLO SOSTENIBLE EN IBEROAMÉRICA

Informe la Rábida, Huelva, 2018

Con la adopción de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París, la comunidad global se comprometió a afrontar dos asuntos decisivos para el planeta, que van de la mano: el desarrollo sostenible y el cambio climático.

En este marco y siguiendo el mandato de la Cumbre Iberoamericana, la Diputación de Huelva, la Junta de Andalucía, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Secretaría de Estado de Cooperación y para Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC) se han aliado en la creación del Observatorio de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático de la Rábida. Este Informe es su primer resultado.

¿El objetivo? Presentar los resultados de investigaciones existentes sobre el tema, de manera integrada y con énfasis en las dimensiones económica, social y ambiental que ha priorizado la Agenda 2030.

A continuación, se presentan algunos de los puntos señalados en el Informe.

CAPÍTULO 1. LA VULNERABILIDAD DE IBEROAMÉRICA AL CAMBIO CLIMÁTICO

  • El cambio climático es una realidad en Ia región y sus impactos marcarán la próxima década.
  • En América Latina las temperaturas medias han aumentado entre 0,7 a 1,6ºC desde 1970; entre 0,9 a 1,6ºC en la península ibérica. Si las emisiones globales no se reducen, el aumento seguirá siendo significativo. También son más intensas y frecuentes las sequías, lluvias torrenciales, ciclones y huracanes.
  • Las lluvias seguirán aumentando en unos lugares y disminuyendo en otros; esto, sumado a la pérdida de los glaciales, seguirá reduciendo la disponibilidad de recursos hídricos, afectando sectores como la agricultura y la energía. Se calcula que para 2020 la falta de agua afectará a entre 12 y 81 millones de personas.
  • A la vez, el nivel medio del mar ha ascendido entre 2 y 4mm/año en las zonas costeras. Y para 2050 se proyecta el ecosistema de corales en las costas del Caribe puede quedar colapsado.
  • Está en peligro la biodiversidad regional, que una de las mayores del mundo. La desaparición de bosques tropicales primarios de la cuenca amazónica afectaría críticamente el ciclo de carbono a nivel global.
  • Algunos efectos en la salud de las personas son el aumento de enfermedades como malaria, dengue y paludismo; y la incidencia de enfermedades respiratorias.
  • Aunque en general la región es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, esto varía entre países y grupos sociales. Así mismo, la pobreza, la desigualdad y la rápida urbanización son factores de vulnerabilidad.
  • En América Latina las pérdidas económicas acumuladas entre 1970 y 2080 se estiman en 81.435 millones de dólares; en España y Portugal las pérdidas económicas acumuladas entre 1980 y 2013 se calculan en 39.617 millones de euros. Los costes de la inacción climática superan los costes de la adaptación, que son sólo una cuarta o sexta parte de los primeros.

CAPÍTULO 2. EL DESAFÍO DE UN DESARROLLO RESILIENTE Y BAJO EN CARBONO

  • La relación entre desigualdad y cambio climático opera como un círculo vicioso; pero también pude funcionar como un círculo virtuoso porque las acciones para reducir la primera y, por lo tanto la vulnerabilidad, también mejorarán la resiliencia ante el segundo.
  • Las emisiones de carbono per cápita están por debajo de la media mundial en todos los países de la región, excepto en España y Venezuela. En Argentina, Cuba, Colombia, Chile y España se han producido avances.
  • Aunque algunos países iberoamericanos son de los pocos en el mundo con superávit ecológico, otros están en una situación de déficit. Así mismo, existen países con superávit ecológico y altos niveles de desarrollo humano, pero también países con carencias en ambos frentes.
  • La inversión en infraestructura deberá redirigirse hacia infraestructuras bajas en carbono y con mayores beneficios sociales. Del mismo modo, invertir en protección social es fundamental para la resilencia de las personas, sumado a la planificación democrática y no discriminatoria, el diálogo social, la transparencia y participación informada de todos los grupos.

CAPÍTULO 3. TRANSICIÓN ENERGÉTICA PARA UNA IBEROAMÉRICA CON FUTURO

  • Según OMS, la contaminación atmosférica, en gran parte producida por combustibles fósiles, causó en 2012 más de 7 millones de muertes en el mundo.
  • Los países de América Latina tienen matrices energéticas más limpias que otras regiones del mundo, pero, a la vez, la participación de los combustibles fósiles está en aumento. Costa Rica, Uruguay, Portugal y España son pioneros en desarrollo de renovables.
  • 14 millones de personas iberoamericanas no tienen acceso a la electricidad, para lo cual la tecnología solar fotovoltaica es útil.
  • Por cada puesto que se pierde en energías fósiles se generan cuatro en renovables, transporte y eficiencia. Además, sus tecnologías son una oportunidad para una mayor industrialización de las economías de la región, que tienen un peso mayor del sector primario o servicios.
  • 11 países de Iberoamérica están entre los 21 países en desarrollo más atractivos para la inversión en renovables. Las ciudades son clave para liderar un cambio en el consumo energético.

CAPÍTULO 4. TRANSPORTE Y MOVILIDAD SOSTENIBLE

  • El 36,2% de las emisiones en la región proceden del transporte, lo cual es más que la media global, tanto en contribución total como en crecimiento. Aquí se destaca el transporte por carretera como la principal fuente de emisiones (90%)
  • Las medidas climáticas para el sector transporte se centran en la mitigación y están ausentes las políticas de adaptación.
  • Es clave invertir en un transporte sostenible y resiliente al clima (caminos rurales, carreteras nacionales, interconexiones), así como poner a salvo la infraestructura de los impactos del cambio climático.
  • Las pérdidas sociales que produce el sistema actual de transporte además de emisiones se calculan entre un 2 y un 10% del PIB en todo el mundo. Además, solo por poner un ejemplo, la transición hacia la movilidad eléctrica podría evitar 30.000 muertes prematuras en América Latina por contaminación.

CAPÍTULO 5. BOSQUES Y AGRICULTURA

  • El 47% de las emisiones regionales provienen de la agricultura y del cambio del uso del suelo y los bosques, frente al 18% mundial.
  • Es vital adoptar medidas de adaptación y mitigación en el sector agrícola, teniendo en cuenta que representa cerca del 5% del PIB de América Latina y un 23% de las exportaciones regionales; que la población más pobre depende especialmente de la agricultura y los bosques para su subsistencia; y que la agricultura emplea cerca de 1.000 millones de personas, a menudo pobres y en condiciones laborales precarias.
  • El crecimiento de la pequeña agricultura tiene un efecto positivo en las personas más pobres hasta dos veces mayor que el crecimiento de otros sectores
  • En América Latina 49 millones de personas sufren de malnutrición y es fundamental adaptar los cultivos al cambio climático para garantizar la seguridad alimentaria.
  • Preservar los bosques es fundamental para el ciclo de carbono del planeta, a lo que se suma el que contribuyen con el 1% del PIB regional); su protagonismo en la regulación del ciclo hidrológico y en el aumento de la calidad del aire y del agua para consumo humano; que protegen al suelo contra la erosión; y que reducen los impactos de eventos climáticos extremos sobre la población.

CAPÍTULO 6. AGUA Y CLIMA

  • Los niveles de acceso al agua y saneamiento en la región han mejorado en un 50% en los últimos años; sin embargo, 34 millones de personas no tienen acceso a una fuente mejorada de agua y 106 millones carecen de saneamiento adecuado.
  • El 50% de la generación eléctrica en varios países iberoamericanos y la alta vulnerabilidad de la hidroenergía al cambio climático, enfatiza la necesidad de diversificar la matriz energética e impulsar el desarrollo de otras renovables.
  • En algunos países, los costos de la mala gestión del agua representan hasta un 1% del PIB, mientras que invertir tan sólo el 0,3% del PIB regional puede cerrar las brechas existentes en servicios de agua y saneamiento.

CAPÍTULO 7. HACIA UNA GESTIÓN SOSTENIBLE DE LOS RECURSOS SÓLIDOS

  • Las emisiones del sector residuos en la región representan un 7.4% de las emisiones totales, frente al 3.3% global. Además, en América Latina se espera que los residuos sólidos generados aumenten más de un 60% para 2025 respecto a los niveles de 2014. Esto pone el foco de atención en el desarrollo de la economía circular y la prevención de residuos.
  • Lograr una gestión de los residuos que permita avanzar hacia una economía circular puede lograr una reducción de entre el 15% al 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global y generará un aumento del 1,1% del PIB mundial. Además, según OIT, esto abrirá 10 millones de empleos nuevos en América Latina.
  • La tasa de recolección de residuos regional es del 88.6%, mientras que media global que es del 73.6%. Sólo el 55.4% de los residuos son dispuestos y tratados adecuadamente en rellenos sanitarios; el 40.4% en los países latinoamericanos. El coste para la sociedad de esta inadecuada gestión es entre 5 y 10 veces superior al coste de una gestión de residuos sostenible.
  • Sin tener en cuenta la contribución del sector informal, las tasas de reciclaje varían entre el 1 y el 16% en América Latina; en la península Ibérica es del 30% y el objetivo europeo del 55% para 2025.
  • En los países latinoamericanos la parte orgánica es entre un 50% y un 70% de los residuos, algo que podría ser beneficioso su ésta es aprovechada.

CAPÍTULO 8. LA SENSIBILIZACIÓN SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO

Todos los países iberoamericanos, menos uno, identificaron el cambio climático como principal problema para la seguridad mundial. Así mismo, en todos se entiende, más que en el resto del mundo, que éste es causado por las actividades humanas. Y el 71% de los habitantes de América Latina creen que hay que priorizar la lucha contra el cambio climático sin tener en cuenta sus consecuencias económicas.

El 76% de las empresas de todo el mundo identifican riesgos inherentes al cambio climático para sus negocios, lo cual ha hecho que la incorporación de estos riesgos a sus informes corporativos esté creciendo

Sin embargo, se necesita mucho más. Explora otras acciones urgentes en el Informe que puedes encontrar acá:

https://www.segib.org/?document=informe-cambio-climatico-y-desarrollo-sostenible-en-iberoamerica

Imagen: Smart Engineering.

LA SOSTENIBILIDAD: EN EL TOP DE LOS RIESGOS GLOBALES

El Informe Global de Riesgos 2019, recientemente publicado por el Foro Económico Mundial, presenta los resultados de la última Encuesta de Percepción de Riesgos Globales en la que participaron cerca de 1000 decisores del sector público, la academia, la sociedad civil y el sector privado. El clima extremo y el fracaso de las políticas contra el cambio climático se posicionan como dos de las amenazas más graves para los próximos 10 años.  

Algunos llamados de atención en este sentido son: 

  • Si no logramos reducciones significativas en las emisiones de carbono, el promedio de la temperatura global podría estar 5 grados centígrados más arriba al final del siglo.  
  • La abundancia de especies ha caído un 60% desde 1970, lo cual implica una pérdida acelerada de la biodiversidad con efectos en la productividad, el bienestar, la salud y el desarrollo socioeconómico. 
  • En un círculo vicioso, el cambio climático incide en la pérdida de biodiversidad y, a la vez, la mayoría de los ecosistemas afectados, como los océanos y los bosques, son claves en la absorción de emisiones de carbono.  
  • La malnutrición por micronutrientes afecta a cerca de 2 billones de personas y suele estar asociada a la falta de comida de calidad y variada. En 2017, los desastres relacionados con el cambio climático generaron inseguridad alimentaria para 39 millones de personas en 23 países.  
  • La mitad de las calorías vegetales que consume el mundo provienen del arroz, el maíz y el trigo, cuya composición nutricional está siendo afectada por los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Para 2050, esto podría producir deficiencias de zinc en 175 millones de personas; de proteínas en 122 millones; y de hierro para un billón.  
  • La interrupción de las cadenas de producción en entrega de bienes y servicios debida a los desastres medioambientales ha aumentado en un 29% desde 2012.  
  • China cerró la importación de desperdicios extranjeros para reducir la polución interna y fortalecer sus sistemas medioambientales, lo cual ha expuesto la debilidad de la cadena de reciclaje de muchos países occidentales. Por ejemplo, en la primera mitad de 2018 Estados Unidos envió a un relleno sanitario solamente el 30% del plástico que antes habría llegado a China; el resto llegó a Tailandia, Malasia y Vietnam.   
  • Se espera que en 2050 dos terceras partes de la población global viva en ciudades y hoy cerca de 800 millones de personas viven en ciudades vulnerables al aumento del 0.5 metros en el nivel del mar que se espera para el mismo año.  
  • Un estimado del valor económico de los servicios que los ecosistemas brindan a los seres humanos (agua potable, polinización y protección contra las inundaciones) es de US$125 trillones por año.  

Frente a estos asuntos medioambientales, el Informe resalta que las acciones nacionales y la coordinación internacional son necesarias para detener una cadena de riesgos que no pueden seguir considerándose como son externalidades y que van en aumento.   

Consultar el informe completo en:  INFORME

Imagen de: Cultura Colectiva.