La empleabilidad juvenil sigue siendo un reto prioritario para Iberoamérica

Que las y los jóvenes están enfrentando los mercados laborales en condiciones menos favorables que las del resto de trabajadores, es una de las conclusiones del Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2018, recientemente publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En el mismo se resalta que la falta de experiencia laboral es la principal barrera para su empleabilidad y el hilo conductor de un círculo vicioso que lleva al desaliento.  

Para visualizar esta situación, que se da en medio de un crecimiento económico general y de la primera reducción de la tasa de desocupación regional registrada desde 2014 (7,8% en 2018), algunos datos clave son:  

La tasa de desocupación juvenil es del 19.6%, incluyendo tanto a quienes están cesantes como a quienes buscan empleo por primera vez. Esta cifra casi triplica a la del resto de la población trabajadora.  

La tasa de ocupación juvenil es del 38.9%, siendo 20 puntos porcentuales inferior a la de los adultos. Esto es bajo, aún si parte de su explicación es la participación juvenil en actividades educativas.  

1 de cada 5 jóvenes busca trabajo y no lo encuentra, lo cual implica que 10,2 millones de personas entre 14 y 25 años están en esta situación. 

el empleo informal entre las personas jóvenes es del 62,6%, siendo la segunda cifra más alta, después de la de las personas mayores de 64 años (78%). El total regional es 53,8%.  

Es de resaltar, según lo planteado en el informe, que las mujeres jóvenes tienen aún más riesgo, dado que sus tasas de ocupación son menores, sus tasas de desocupación mayores y la precariedad de los empleos les afecta de manera desproporcionada. Tres asuntos que también caracterizan la desigualdad entre mujeres y hombres adultos.  

Así mismo, se señala que, en relación con las personas jóvenes, el alto desempleo, la baja ocupación y la insersión laboral precaria son los 3 principales retos de las políticas públicas, teniendo en cuenta que entre 2018 y 2017 ninguno de los indicadores presentados en el Panorama Laboral se movió más de dos décimas porcentuales. De hecho, en esta edición especial, con la que OIT celebra los 25 años de este documento anual, se señala, además, que desde 1994, cuando se publicó el primero, la desventaja de mujeres y jóvenes en los mercados laborales ha sido una constante.  

En cuanto a los aspectos positivos de 2018, el Informe resalta el crecimiento del empleo salariado y del nivel de las remuneraciones, así como el mantenimiento de una tendencia al alza en la participación laboral de las mujeres. Esto, enfatizando la diversidad en los comportamientos de los indicadores nacionales y subregionales -más allá de los promedios regionales- y el gran peso que tienen los datos de Brasil en el consolidado general -en tanto representa el 40% de la población económicamente activa-.  

En suma, Panorama Laboral 2018 muestra que los retos de mediano y largo plazo para la mejora de las condiciones laborales de mujeres y jóvenes se mantienen, en una región en la que deudas pendientes, como la informalidad y la desigualdad, confluyen con nuevos retos, como la automatización del empleo y la migración. Una región que tiene como tarea prioritaria generar trabajos de calidad que integren a los cerca de 25 millones de personas que están desempleadas, entre las cuales una gran parte son jóvenes.   

Mirando hacia el 2019, el Informe es esperanzador y a la vez precavido: “Por ahora los pronósticos de crecimiento económico apuntan a un 2,2% (FMI), y en ese caso la tasa de desocupación regional podría bajar de nuevo. Pero en un contexto de alta volatilidad en la economía internacional, hay un importante grado de incertidumbre sobre lo que podría ocurrir en 2019”. Esto dependerá en gran medida, señala el documento, de lo que suceda en los primeros trimestres del año.   

Para consultar el informe completo:  

https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/documents/publication/wcms_654969.pdf 

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