OIJ presenta este 20 de febrero el Informe Iberoamericano de Emprendimiento Juvenil, elaborado con Deusto Business School y el apoyo de Microsoft, AECID, GEM España, la Fundación Santillana y OISS. Su propósito analizar la situación actual del emprendimiento, así como los principales avances y retos en los países de la región. Uno punto a destacar es el lugar que en este panorama tienen la tecnología y la innovación.  

El Informe muestra que las juventudes iberoamericanas consideran el emprendimiento como una buena elección de carrera profesional: 72,6 % de jóvenes entre 18-24 años y 70% de jóvenes entre 25-34 años. 

A pesar de esta actitud positiva, persiste una brecha en la capacidad de innovación de los y las emprendedoras: solamente el 28 % de jóvenes en ambos grupos de edad considera que está innovando con su producto al ser novedoso en el mercado y/o poco explotado por otras empresas.  

En este sentido, un estudio de GEM realizado en 2015 sobre la participación de jóvenes emprendedores en el sector industrial determinó que Chile lidera en capacidad innovadora, con más del 50% de las iniciativas que consideran que ofrecen un nuevo producto o que pocas o ninguna otra empresa ofrece lo mismo. Le sigue Guatemala, con cifras superiores al 30 %, y en el último lugar se encuentra Perú, con menos del 15 %. 

El Informe también señala que la capacidad innovadora de una iniciativa emprendedora es lo que le garantiza la posibilidad de sobrevivir a largo plazo. Así mismo, la innovación perturba el equilibrio del mercado mediante la introducción de nuevas combinaciones de producto-mercado y les enseña a los clientes nuevas necesidades y productos. Esto provoca un descarte de los bienes que han quedado obsoletos en la mente del consumidor y la expulsión de las empresas menos productivas del mercado. 

Más allá de la capacidad de crear nuevos bienes y servicios todos y todas las emprendedoras deben de identificar nuevos nichos de mercado y desarrollar técnicas para promover sus productos. Para lograr deben estudiar las ofertas de la competencia y utilizar estos conocimientos en la gestión de nuevos bienes. 

Este constante estar en la vanguardia de la innovación permite mejorar la capacidad competitiva de los sectores de producción de un país. Y de acuerdo con el Informe Global GEM 2015, los niveles de innovación aumentan con el nivel de desarrollo: 

  • 21 % para las economías impulsadas por factores (explotación de recursos naturales y agricultura de subsistencia) 
  • 24 % conducidas por la eficiencia (economías de escala de alcance limitado e industrialización) 
  • 31% para las economías impulsadas por la innovación (sector de servicios e industria y desarrollo). En estas economías tiene una mayor capacidad el potencial de emprendimiento. 

La capacidad de innovación va más allá de crear nuevos bienes y servicios y resulta determinante la incorporación de las nuevas tecnologías. Sin embargo, en Iberoamérica la utilización de los avances tecnológicos en las empresas y startups de jóvenes es en general bajo: 2 de cada 3 de las empresas jóvenes indican que no utilizan ninguna nueva tecnología.  

Los países que muestran una actitud más positiva a la utilización de las nuevas tecnologías son Chile y Colombia, este último líder en la región en el uso de tecnología. El país cafetero cuenta con 25% de la juventud joven y más del 16% de la juventud mayor emprendedora involucrada en startups en las que utilizan las últimas tecnologías. En el otro lado se encuentran Brasil y México, en cuyos países menos del 5% de los emprendedores utilizan nuevas tecnologías. 

A nivel general en la región, el Informe determinó que la mayoría de las ofertas emprendedoras están activas en el sector de servicios. Esta poca diversificación puede crear una saturación del mercado y un ambiente de riesgo en el crecimiento a largo plazo de las iniciativas emprendedoras. 

Imagen de: Gananci.com.