Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo forzoso es aquel trabajo que se realiza sin consentimiento voluntario y por coacción, y adopta diferentes formas como la servidumbre por deudas, la trata de personas y trabajos con condiciones similares a la esclavitud.

Se trata de una práctica presente en todas las regiones del mundo y en todos los sectores de la economía que puede ser impuesto por el Estado, o por actores privados y que afecta de forma desproporcionada a las mujeres y niñas (representan el 99% de las víctimas en la industria sexual comercial y el 58% en otros sectores).

En 2016, según OIT, en Asia el Pacífico, 4 personas por cada 1000 fueron víctimas de trabajo forzoso; en Europa y Asia Central, 3.6 personas por cada 1000; en África, 2.8 personas por cada 1000; en los Estados Árabes, 2.2. personas por cada 1000; y en América, 1.3 personas por cada 1000.

A nivel global, 25 millones de personas son sometidas a trabajo forzoso (3 de cada 1000 personas). Entre ellas:

  • 16 millones de personas fueron explotadas en el sector privado (trabajo doméstico, construcción o agricultura, por ejemplo), siendo mujeres el 57,6%. La mitad de estas personas estaban sometidas al régimen de servidumbre por deuda (lo cual sube al 70% en los trabajos domésticos, la agricultura y la manufactura). En América, 1 de cada 3 víctimas de trabajo forzoso impuesto por actores privados se encontraban sometidas a servidumbre por deudas.
  • 4,8 millones de personas fueron víctimas de la explotación sexual forzosa, de las cuales 1 millón eran niñas y niños. El 99% eran mujeres y niñas.
  • 4 millones de personas estaban en situación de trabajo forzoso impuesto por el Estado, incluidos jóvenes reclutas militares o personas privadas de la libertad.

El Índice Global de Esclavitud 2018 (elaborado por Walk Free Foundation), que incluye el trabajo forzado, la explotación laboral y sexual, la trata de personas y el matrimonio forzado, señala que en América más de 1‘950.000 personas son víctimas (1,9 personas por cada 1000). Aunque Venezuela, Haití, República Dominicana y Cuba ocupan los primeros lugares, México, Colombia y Honduras son más sensibles a esta práctica dados los altos niveles de conflicto que viven.

Existen un conjunto de instrumentos internacionales que llaman a los Estados a erradicar el trabajo forzado: el Convenio sobre el trabajo forzoso (núm. 29); el Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso (núm. 105) y el Protocolo que complementa el Convenio núm. 29 y que fue adoptado en 2104 en la Conferencia Internacional del Trabajo. Este último es un instrumento vinculante que traza medidas específicas que deben adoptar los Estados -y entre ellos- para eliminar todas las formas de trabajo forzoso, incluyendo la prevención y criminalización de la práctica, así como la protección, el acceso a la justicia y la reparación de las víctimas.

Así mismo, la Agenda 2030 incorpora en los ODS 5 y 8 metas específicas relacionadas con este problema:

  • Meta 5.2. Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación.
  • Meta 8.7. Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.

Teniendo en cuenta que no existen soluciones universales y que la solución pasa, necesariamente, por la transformación de condiciones de vulneración y desigualdad, algunas de las recomendaciones de OIT para eliminar esta práctica de nuestros países son:

  • Implementar macro políticas de prevención y atención que le otorguen mayor visibilidad al trabajo forzoso e impulsen la consecuente asignación de fondos para asumir la lucha por su erradicación.
  • Adoptar un enfoque de prevención, especialmente en las comunidades marginadas, para garantizar una adecuada incorporación de las y los jóvenes al mundo del trabajo y al trabajo decente.
  • En esto la perspectiva de género es fundamental: por ejemplo, la prevalencia del trabajo forzoso es ligeramente más elevada entre los hombres y la coacción sexual afecta casi exclusivamente a las mujeres.
  • Es fundamental prestar especial atención a las niñas, dado que son que gran parte de ellas realizan trabajo doméstico y/o están sometidas a explotación sexual.
  • Es también importante enfocar los procesos de migración.
  • Impulsar políticas de inspección del trabajo para garantizar la aplicación de la legislación laboral.
  • Producir información actualizada y georeferenciada que sirva para la orientación de las acciones.

Y, finalmente, se llama a fortalecer la cooperación regional a partir de planes de acción concretos que incluyan a gobiernos, sector privado, trabajadores/as y sociedad civil.

Fuentes:

OIT (2017), Estimaciones mundiales sobre la esclavitud moderna. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@ipec/documents/publication/wcms_596485.pdf

OIT (2017), Estimaciones mundiales sobre la esclavitud moderna, Hoja de datos regional de las Américas.
https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@ipec/documents/publication/wcms_597881.pdf

Walk Free Foundation (2018), Índice Global de Esclavitud
https://www.globalslaveryindex.org/2018/findings/highlights/

Más información en:

https://www.ilo.org/global/topics/forced-labour/definition/lang–es/index.htm
https://www.bbc.com/mundo/internacional/2016/06/160601_esclavitud_moderna_global_men
https://www.senalcolombia.tv/documental/la-delgada-linea-entre-el-trabajo-y-la-esclavitud
https://kaosenlared.net/la-esclavitud-moderna-40-millones-de-personas-son-victimas-de-trabajo-forzoso-en-todo-el-mundo-en-pleno-siglo-xxi/
http://50forfreedom.org/es/esclavitud-moderna/