Manuel Velandia, primer referente en la lucha lGTBIQ+ en Colombia:

Su relato encarna la historia del movimiento LGTBI en su país, liderando en 1982 la primera marcha del orgullo gay junto a León Zuleta Ruíz, que en 1979 ya habían fundado el Movimiento de Liberación Homosexual Colombiano. “En nuestros inicios nos reuníamos en una biblioteca y éramos un grupo de filosofía, ya que en esos años la homosexualidad era delito”.

Con una gran trayectoria en la defensa de los derechos humanos, artista, docente, sociólogo, filósofo, investigador, doctor en educación y en enfermería. En Colombia fue director de la Revista Latinoamericana de sexología y coordinador de diversas asesorías para agencias de cooperación internacional en educación, Sida/ITS, sexualidades y comunicación afectiva sexual. En 2002 se convirtió en el primer homosexual a ser candidato avalado por un partido político. A raíz de su militancia y campañas políticas recibe amenazas y tiene que salir del país, pidiendo el derecho de asilo en España, siendo incluido en el Registro Único de Víctimas de Colombia como el primer homosexual reconocido como víctima del conflicto armado. Esto abre un precedente y un camino nuevo para los colectivos LGTBI.

Desde España ha seguido realizando trabajos de investigación y ha utilizado principalmente la pintura, la fotografía, las performances y diversas manifestaciones artísticas como forma de expresión y un medio para compartir, crear y recrear sus experiencias y reflexiones.

En el marco de la conmemoración de los 50 años de los disturbios del Stonewall Inn, que se han posicionado como un hito en la demanda de derechos y en el reconocimiento de las diversidades sexuales y de género, queremos aportar a las memorias de lo sucedido en estas décadas desde una perspectiva iberoamericana.

Así, entendiendo la producción de memorias como un asunto político y en permanente tensión, que guarda una estrecha relación con la visibilización de ciertas subjetividades y experiencias a costa de la invisibilización o exclusión de otras, buscamos tejer a varias voces una narrativa que dé cuenta de nuestras propias luchas, movilizaciones y logros, y de los desafíos que traza el panorama político actual de la región. Una narrativa construida desde abajo, en la que las experiencias personales cuentan y nos cuentan.

¿Quién eres?

Manuel Antonio Velandia Mora Artivista multidisciplinar, marica, indígena-descendiente en descolonización, migrante y refugiado en España por 12 años y retornado a Colombia desde hace 4 largos meses. Cofundador del Movimiento por la Liberación homosexual colombiano MLHC en 1977, organizador de la primera marcha Homosexual en Colombia 1982, cofundador de la primera revista para homosexuales colombiana “Ventana Gay” (1981), pionero de la prevención del sida en Colombia (1983). Sociólogo, Filósofo, Sexólogo, Especialista en Gerencia de proyectos educativos institucionales, Máster en Educación, Máster en Gestión de las Políticas migratorias e Interculturalidad, Máster en fotografía contemporánea y proyectos de autor, Diploma de Estudios avanzados –DEA/máster- en Intervención Psicopedagógica y Doctor en Educación por la Universidad del País Vasco; DEA/máster y Doctor por la Universidad de Alicante en Enfermería y Cultura de los Cuidados.

¿Qué referentes tienes en la defensa de los Derechos LGTBI?

Tal vez lo que habría que aclarar es que yo soy un referente en el tema de los Derechos Humanos entendidos como derechos sexuales. Soy la primera persona en el mundo en extender el tema de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres a los derechos sexuales de todas las personas cualquiera que sea su sexo género u orientación sexual. Mis primeras publicaciones sobre el tema se remontan a 1996 en la revista de Pastoral de la universidad javeriana en Bogotá Colombia; ya previamente había trabajado en el tema de los derechos de las personas que viven con VIH/ sida y había publicado en la revista de la defensoría del pueblo de Colombia en 1993. Posteriormente se realizó otra serie de publicaciones al respecto.

 

Los orígenes de la lucha y la movilización en nuestros términos

  • ¿En qué contextos se inician estas luchas y movilizaciones en los países iberoamericanos?

En América Latina había un fuerte peso de las fuerzas militares y en el poder y por supuesto en los temas de Derechos Humanos. Las legislaciones consideraban a los homosexuales como delincuentes y aun cuando hubo pocas condenas al respecto esta situación pesaba en la decisión de formar organizaciones. En Colombia el conflicto interno se inicia hace más de 50 años y hubo presencia de homosexuales y bisexuales en las cúpulas de las guerrillas, afectó a toda la población sexualmente diversa, especialmente a los hombres por supuesto.

  • ¿Cuáles acontecimientos referenciar para entender su emergencia y desarrollo inicial?

Por ejemplo, en Colombia, no se permitía a los homosexuales prestar el servicio militar y legalmente se les prohibía el ejercicio de la docencia. Por otra parte, la diversidad cultural muy amplia al interior de los países latinoamericanos.  Habría que entender que en Colombia por ejemplo hay más de 80 lenguas vivas y en este momento ya hay otras 20 lenguas extintas; la lengua Entonces es tan sólo uno de los elementos que crea las diferencias culturales, pero si a ello sumamos que hay 5 regiones socioeconómicas totalmente diferentes también entonces se comprendería que la diversidad es mucho mayor. Por dicha razón los movimientos LGBT históricamente han sido mucho más fuertes en la capital. Actualmente ya hay mucho más desarrollo en otras regiones diferentes a Bogotá. Con eso también quiero decir qué movimientos en Latinoamérica surgen más o menos todos en la misma década, los desarrollos son totalmente desiguales.

La importancia de narrar de otros modos y desde otros lugares estas luchas

  • ¿Por qué construir memoria colectiva de las luchas por el reconocimiento de las diversidades sexual y de género?

Aun cuando parece una frase de Perogrullo “cuando la historia no se conoce se repite”. Muchísimos de los derechos que se tienen actualmente se empezaron a buscar hace muchos años. La memoria colectiva ayuda a conocer cómo se obtuvieron los derechos y la evidencia actual del peso que tienen posiciones de derecha como la “ideología de género” nos informa del riesgo que hay de que esos derechos puedan perderse. Especialmente deben conocer esa historia, ya que suelen asumir que siempre han tenido derechos sexuales, pero en la medida en que se empapan de saberes históricos se fortifica su conciencia y se le da más sentido a la lucha por los derechos

  • ¿Cuáles encuentros y desencuentros se dan en esa construcción de memoria colectiva? (por ejemplo, en el marco del llamado “movimiento” LGBTI).

En este momento histórico el discurso LGBT viene perdiendo peso con relación al discurso queer porque la experiencia de vida lleva a darse cuenta a las personas que la identidad sexual No es algo fijo, sino que es algo móvil, que las identidades tienden a ser fluidas y por otra parte a que la identidad no es una cosa biológica sino una construcción sociocultural y que por tanto, en la medida en que cambie la sociedad y cambie la cultura pues también cambiará la percepción frente a las identidades. La posibilidad cada vez mayor que tienen los y las jóvenes de ser auténticos ha demostrado la necesidad teórica y vivencial de la continua construcción de post identidades. Por supuesto para quien se aferra a un modelo teórico LGBT la memoria colectiva tiene una lectura y una expresión totalmente diferente porque la fluidez identitaria o la no necesidad de una identidad le quitan fuerza a ciertas ganancias políticas y legales. Por otra parte, es importante señalar que no hay un desarrollo igual y equitativo, sino que los homosexuales tienen muchos más derechos que las lesbianas que los y las bisexuales o que las personas transexuales. Son pocas las ganancias en el tema de la población intersexual.

  • ¿Cómo vincular esta memoria con la memoria histórica de los conflictos armados, las dictaduras o las represiones que se ha ido produciendo en diferentes países de la región?

En Colombia la población LGBT y las mujeres participaron activamente en la negociación de paz con la guerrilla de las fuerzas armadas revolucionarias FARC, esto también motivo una radicalización de las derechas y muy especialmente los movimientos políticos de origen cristiano. Por dicha razón no se puede negar la vinculación, puesto que miembros de la población LGBT también han sido víctimas sexuales tanto de los paramilitares como de las guerrillas y los militares. Yo precisamente soy el primer homosexual reconocido oficialmente como víctima en Colombia del conflicto armado.

Dónde, cómo y para qué visibilizar estas narraciones

  • ¿En el espacio público?

Las historias personales que posibilitan las narraciones sociales, culturales, políticas y artísticas deben hacerse en todos los espacios de socialización.  Personalmente considero que la Academia es un espacio fundamental.  Pero igualmente en mi trabajo como ARTivista he podido comprobar que la poesía, las performances, la fotografía y otras expresiones de las artes visuales ayudan a consolidar el mensaje ya que posibilitan la reflexión.

  • ¿A través de los medios de comunicación y los productos culturales?

Los medios de la comunicación masiva también juegan un rol fundamental pero no siempre los dueños de éstos están interesados en este tipo de procesos, de ahí que las redes virtuales sean un gran instrumento para producir conocimiento y generar debate.

  • ¿Desde y en los cuerpos?

El cuerpo es un territorio de paz, es también un territorio político y un espacio en el que se vive y se crea la cultura, de ahí que el trabajo con los cuerpos dentro del arte y la formación en general sea fundamental. Es necesario construir cartografías de los cuerpos diversos y acercarlas a la población general.

Qué se ha logrado, qué falta y en qué estamos en materia de derechos

  • ¿Qué logros de las generaciones anteriores viven hoy las y los jóvenes?

Resumiendo, diría que todos los derechos que los jóvenes tienen ahora fueron posibles gracias al trabajo de los, las y les mayores. Sin embargo, la expresión pública de los afectos sigue generando manifestaciones de odio. Los derechos civiles de las parejas del mismo sexo, el derecho al cuerpo, a la educación sexual positiva son ganancias de las que los jóvenes gozan.

  • ¿Qué temas han emergido en los últimos años y cómo ha cambiado la agenda de la movilización?

Tal vez uno de los temas más álgidos en los últimos tiempos ha sido la despatoligización de la transexualidad, pero también el surgimiento de liderazgos políticos de jóvenes pertenecientes a la población LGBT emerge cada vez con más fuerza. Otra situación que ha ayudado es el hecho de que las personas pueden hacer su proceso coming out con mucha más tranquilidad y menos violencia recibida que fue lo que más afectó a las generaciones anteriores. Algo que por ejemplo es notorio en artistas de la música y actores, pero que sigue siendo muy complicado en el caso por ejemplo de los deportistas.

  • ¿Qué desafíos enfrentamos para defender lo ganado y seguir avanzando?

El desafío más grande que tenemos en este momento es el poder económico que tienen las organizaciones religiosas y el hecho de que estas se hayan aliado en el discurso de la ideología de género. Porque las iglesias cristianas tienen cada vez más mayor poder en el juego político al ser igualmente propietarias de los medios de comunicación y tener en las filas de sus miembros a cargos políticos importantes. La acumulación de poder en unas pocas manos ha logrado que los jóvenes tomen conciencia de que sus derechos pueden perderse; algo que, por ejemplo, ya han aprendido es con relación a los costos de la educación superior que son cada vez más elevados; por ejemplo, en España, esta dificultad les ha hecho mucho más difícil acceder a la educación superior, pero también para los y las jóvenes se ha hecho evidente la necesidad de emigrar para buscarse un mejor futuro dada la alta imposibilidad de obtener un trabajo digno para más del 50% de los jóvenes españoles. Los grupos de extrema derecha se han radicalizado en la negación de derechos sexuales y reproductivos y no parece importarles los jóvenes y sus derechos.