La participación juvenil y la gobernabilidad democrática implican que las personas jóvenes, como integrantes de la sociedad, en calidad de ciudadanos y como actores con necesidades y potencialidades específicas, ejercen, no solo el derecho a ocuparse de los asuntos de interés colectivo, sino también de sus aspiraciones, involucrándose en procesos formales e informales que les permitan transmitir su voz y contribuir al ciclo de políticas públicas.

Para ello, se considera necesario un abordaje de fomento a la participación efectiva juvenil con tres vértices intrínsecamente interconectados: por un lado, el empoderamiento y adquisición de herramientas y nuevas capacidades de liderazgo y el acceso a la información, para que puedan hacer uso de su potencial catalizador de progreso y, a través del ejercicio propositivo, contribuyan a la reinvención de las instituciones con sus aportes y sus ideas. Por otro lado, el despliegue de mecanismos de participación directa e indirecta, presencial y online y, así, las juventudes tengan la oportunidad y el acceso para influir en los procesos de toma de decisión, a nivel nacional, regional y global.

Este milenio presupone una cultura del “co” – cocreación, cooperación y colaboración-, donde la gobernanza y la responsabilidad son compartidas y donde el entorno es construido por todos, generando una mayor comprensión y consciencia del mundo que nos rodea.

Objetivo estratégico

Contribuimos a incrementar la participación efectiva de las personas jóvenes en los procesos de toma de decisión de políticas de juventud y su relación con el conjunto social.